Un abrir y cerrar de ojos…
Un cerrar de ojos bastó para hacerme viajar tres años atrás. De nuevo estaba en ese colegio, donde pase toda mi infancia y casi toda mi adolescencia. Sentía mucha nostalgia al caminar nuevamente a lo largo de esos pasillos, subir y bajar esas escaleras, jugar en esas pequeñas pero bonitas canchas, comprar comida en esa cantina, incluso ver clases en mi antiguo salón. Vi a personas que tenía tiempo sin ver. Los profesores con los que me la llevaba bien, y los gruñones de siempre. Los amigos con los que mejor me la llevaba. El círculo de amigos con los que me sentía más cómodo. Y como no, la gente con la que casi no me hablaba, pero no era porque me llevara mal con ellos, es más, nunca me lleve mal con nadie, simplemente no eran mi tipo de amigos.
Entre toda esa gente con la que me estaba reencontrando apareciste tu, tu, que te habías ido tan lejos. Apareciste en el lugar en el que te había conocido, multiplicaste la nostalgia que sentía en el momento por un numero al que tardaría años en llegar contando. Al unirte al momento trajiste a mi mente un montón de experiencias que viví en ese lugar hace tres años, experiencias y sentimientos que tu hiciste que viviera. Pasó mucho tiempo desde la última vez que te vi, y por lo que veo pocas cosas en mi cambiaron. Con tu presencia sentí nuevamente que era capaz de hacer cualquier cosa que me propusiera. Todos mis problemas se esfumaron de repente. Solo quería protegerte y hacerte sentir especial.
Al mirarte sentí el amor inocente que llevaba años suplicando sentir de nuevo. Al mirarte no podía evitar perderme en un montón de pseudo-realidades, tales como la que estaba viviendo en ese momento.
Luego, los dos subimos por esa rampa que llevaba al estacionamiento donde cada quien tomaba su rumbo hacia donde tenía que ir, como todos los días hacíamos. Te montaste en ese transporte en el que los dos estábamos, que llevaba a cada quien a su hogar, mientras yo me quede afuera. Esa quizás fue la mejor representación del “Tu te vas, yo me quedo”. Y así fue, desapareciste en un abrir de ojos, tal y como te fuiste hace tres años.